JULES VERNE

JULES VERNE

lunes, 15 de enero de 2018

Infográfico: por dentro do Náutilus, de 20 Mil Léguas Submarinas

Infográfico: por dentro do Náutilus, de 20 Mil Léguas Submarinas
O submarino do Capitão Nemo em 20 Mil Léguas Submarinas, livro de 1869, era uma maravilha tecnológica muito à frente de seu tempo
Por Rodrigo Vieira
access_time12 jan 2018, 18h45





1) Reservatório de ar
2) Quarto do professor Aronnax
3) Quarto do Capitão Nemo
4) Grande salão

5) Biblioteca
6) Sala de jantar
7) Escada central
8) Cozinha
9) Vestiário
10) Compartimento de mergulho
11) Quartos da tripulação
12) Sala de máquinas
13) Cabine de pilotagem
14) Cela

(Yasmin Ayumi/Mundo Estranho)



A) Esporão triangular usado para atacar outras embarcações. Ele tem 2 m de diâmetro
B) O casco de aço tem duas camadas: a primeira, interna, é presa com rebites e parafusos; a segunda, externa, é formada por chapas em formato de T
C) Grande salão – Tem painéis entreabertos para observação e um órgão que o Capitão Nemo toca. O teto é decorado com arabescos, e nas paredes há retratos de personalidades. O espaço tem 10 m de comprimento, 6 m de largura e 5 m de altura
D) O bote é insubmergível e serve para passear e pescar
E) A biblioteca do Náutilus possui centenas de volumes e uma coleção extensa sobre fauna marinha – O bote é insubmergível e serve para passear e pescar
·         
F) Na sala de jantar, “decorada e mobiliada com austeridade”, o Capitão Nemo convida Aronnax e os outros para uma refeição
G) A entrada no submarino é permitida por meio de uma escotilha na superfície
H) Farol capaz de iluminar até 1 km de distância
I) Esta cela, de 6 x 3 m, é onde os três náufragos do livro (Professor Aronnax, Ned e Conselho) ficam presos após serem resgatados pelo submarino
J) Em cada lado há uma espécie de barbatana que possibilita imersão hidrodinâmica. O Náutilus, em determinado momento, chega a atingir 16 km de profundidade
K) Próximo ao vestiário há um pequeno fosso de isolamento: os mergulhadores entram ali e a porta se fecha. Selado, o espaço é preenchido com água “por meio de uma torneira” e, somente então, a porta que dá para o exterior é aberta
L) A casa das máquinas mede mais de 20 m de comprimento. Ela se divide em duas partes: a primeira produz eletricidade a partir do sódio da água do mar e a segunda tem os mecanismos que transmitem o movimento à hélice
M) Hélice com 6 m de diâmetro

FONTES

Livro Vinte Mil Léguas Submarinas, de Júlio Verne; ilustrações originais de Alphonse de Neuville e Edouard Riou; estudos de Michael e Karen Crisafulli

-----------------------------------------------------------------------------------------------

Infográfico: por dentro del Náutilus, de 20 mil

Leguas Submarinas

El submarino del Capitán Nemo en 20 mil leguas submarinas, libro de 1869,

era una maravilla tecnológica muy por delante de su tiempo

Por Rodrigo Vieira
ACCESS_TIME12 de enero de, 2018, 18:45
1) tanque de aire
2) sala de profesores Aronnax
3) Habitación capitán Nemo
4) Gran Salón
5) Biblioteca
6) Comedor
7) Escalera central de
8) Cocina
9) Vestidor
10) del compartimiento de buceo
11) Las habitaciones de la tripulación
12 ) sala de máquinas
13) de la cabina de pilotaje
14) Cell
(Yasmin Ayumi / Mundo Extraño)
A) espuela triangular utilizado para atacar a otros buques. Tiene 2 m de diámetro
B) La cáscara de acero tiene dos capas: la primera, interno,
se fija con remaches y pernos; la segunda, externa,
está formada por chapas en formato de T
C) Gran salón - ha separado paneles de observación y un órgano
que el capitán Nemo juegue. El techo está decorado con arabescos,
y en las paredes hay retratos de personalidades. El espacio
tiene 10 m de largo, 6 m de ancho y 5 m de altura
D) El barco es insumergible y sirve para caminar y peces
E) La biblioteca Náutilus tiene cientos de volúmenes y
una extensa colección de fauna marina - El barco es insumergible y sirve
para hacer turismo y la pesca



miércoles, 10 de enero de 2018

Escape a la libertad

Escape a la libertad
En la hora de la comida, el padre, don Pedro,
vio con estupor que la silla del muchacho estaba vacía

08 de Enero 2018 · 04:00 hs


Escape a la libertad. Foto Pixabay


Cansado de la disciplina cronométrica de su hogar, un día,
cuando tenía 11 años de edad –había nacido el 8 de enero de 1828–,
Julio escapa de su casa en busca de la libertad.
En la hora de la comida, el padre, don Pedro,
vio con estupor que la silla del muchacho
estaba vacía. Como fiera enjaulada esperó
que los minutos pasaran pacientemente.
Un marinero que pasaba por la casa les informó
que vio a Julio navegando en un bote de remos
hacia el vapor Coralia que partiría para las Indias.
El pequeño había comprado con sus ahorros
un puesto de grumete en el barco. Quería escapar
de la dictadura paterna y conocer el mundo.
Don Pedro, un prominente abogado de la ciudad de Nantes,
en la provincia francesa, de inmediato se dirige al muelle,
pero la nave ya había partido.
Lamentablemente para Julio, el Coralia hizo escala
en el puerto de Paimboeuf, en donde ya se encontraba
el padre autoritario.
Tomado de las orejas, Julio fue conducido a la residencia
paterna, en donde recibió una soberana paliza
y un régimen de varios días a pan y agua,
para que se le quitara lo soñador.
Da gusto a su padre. Termina la carrera de abogado.
Sin embargo, al entregarle el título le dice: este es
tuyo padre, ahora me voy en busca de mi fortuna.
Y Julio Verne se marcha a París en busca de Víctor Hugo,
Dumas, Merimée y de la gloria universal.


Hay que aclarar, que en realidad esto no sucedió y
ha sido una exageración de una biógrafa, pariente de Verne



Mapas para leer, un viaje por la historia de la literatura



Libros  
Mapas para leer, un viaje por
la historia de la literatura
Desde los orígenes de la Humanidad cartografía y
literatura comparten una vocación fundamental,
la de recrear la realidad. Para destacar esta relación,
Nórdica publica el Atlas de Literatura Universal,
un recorrido sentimental por 35 obras de todo el
planeta a lo largo de más de 3.000 años.

ANDRÉS SEOANE | 28/12/2017


Mapa para leer el periplo de Neruda


"Los mapas son los ojos de la historia", aseguraba el famoso
cartógrafo del siglo XVI Gerardus Mercator. Fue en su época
cuando esta ciencia destinada a descifrar y reproducir la realidad
comenzó un auge que hoy continúa plenamente vigente. Como señala
el escritor y catedrático de Historia Pedro García Martín,
los mapas "proliferan actualmente gracias a su
polivalencia en el lenguaje, puesto que se habla
con soltura de mapas de poder, mapas neuronales,
mapas genéticos, mapas del tiempo, y un largo etcétera
en el que incluimos los mapas literarios". Desde los orígenes
de la literatura, con los relatos orales de los mitos de la
creación, esta va unida a la cartografía, convirtiéndose
el mapa en un relato y la narración en un
espacio geo-poético. Y es que ambas disciplinas
comparten una vocación fundamental,
la de recrear el mundo que describen,
la realidad.


Con el empeño de destacar esta relación,
García Martín coordina el volumen Atlas de Literatura Universal
(Nórdica), un recorrido que abarca todas las épocas y ámbitos
culturales a través de 35 obras incontestables
que han conformado nuestro imaginario literario
a través de los siglos, e incluso los milenios. Con ilustraciones
de Agustín Comotto y Tono Cristòfol y textos de profesores,
críticos y escritores como Fernando Aramburu, Julio Llamazares,
Carlos García Gual, Laura Castro, Luis Alberto de Cuenca,
Alberto Manguel, Andrés Barba, Marta Sanz, Ignacio García May,
Ignacio Peyró o Mercedes Monmany , este Imago mundi
de la literatura universal supone un fresco histórico en cuyo
espacio podemos leer el tiempo, un periplo sentimental
cuyo objetivo es ponerle rostro al autor, encarnar
a sus personajes y habitar sus escenarios, para,
alejados ya el escritor y nosotros del ruido del mundo,
hacernos la ilusión de viajar en el tiempo y
vivir su vida. En definitiva de empaparnos de
esa abstracción que propone la literatura,
que no deja nunca de ser un viaje.



Mitos fundacionales
Remontándonos a los orígenes de la palabra escrita,
el periodo reservado a la Antigüedad recoge
dos de las primeras fábulas que alumbró la creación humana,
historias que cabalgan entre el mito y la realidad pero
en las que, quizá ahí reside su magia, todavía nos es posible reconocernos. Nacido en la frondosa Mesopotamia, cuna
de la civilización, El poema de Gilgamesh,
un relato épico sobre la constante
búsqueda y la esperanza humanas,
supone la primera lucha de nuestra especie por escapar de una realidad incomprensible y dotarla de sentido. Por su parte, La historia de Sinhué, perfecto reflejo de la vida en tiempos del Imperio
medio egipcio y recipiente de infinidad de mitos posteriores,
muchos de ellos bíblicos, narra la historia de un viaje
que recoge toda una concepción del mundo y de la vida.


Mapa de la Odisea de Homero


Además de estos oscuros y remotos precedentes,
es en la Antigüedad donde se fraguan los primigenios
pilares culturales de nuestra civilización occidental,
las tradiciones judeocristiana y grecolatina. Junto a la Biblia,
texto coral por excelencia integrado por una amplia
variedad de formas literarias, destacan los dos textos clásicos más memorables, la épica popular de la Odisea homérica
y la épica artística de la propagandística Eneida de Virgilio,
no por ello menos grandiosa. Alrededor de 700 años separan
una concepción del mundo que fue evolucionando y refinándose
hasta acabar fagocitándose a sí misma,
pero que constituye una de las grandes bases
de lo que somos hoy en día.

Oscuridad y florecimiento
El fin del mundo clásico y la oscuridad que envolvió a Europa
trasladó el eje de la tradición literaria mundial hacia otras
culturas más florecientes que alcanzaron entonces el apogeo
de su esplendor narrativo. Durante la Edad Media,
el pujante y joven mundo árabe produjo una
de las más exquisitas colecciones de relatos
jamás escritas. Bajo el título de Las mil y una noches conocemos
hoy esta amalgama de cuentos que integra las tradiciones
de diversas culturas orientales:
india, mesopotámica, persa, hebrea, egipcia, árabe...,
hiladas mediante la eterna fábula de la bella Sherezade,
cuyas interminables historias se han vuelto eternas
alimentando durante siglos la magia y la fantasía.
En pleno corazón de la era Heian, época de esplendor
político y cultural sin precedentes en Japón,
nació la Historia de Genji, escrita alrededor
del siglo X por la cortesana Murasaki Shikibu. Ficción llena
de realismo entretejido con poesía, narra la vida de Genji,
el príncipe resplandeciente, envuelta en una trama de amor
y celos protagonizada por una asombrosa galería de personajes
retratados con gran pericia psicológica. Considerada como una
obra cumbre de la literatura por escritores como Borges,
Octavio Paz o Marguerite Yourcenar, se trata
de una historia tan universal que todavía
es capaz de conmover el corazón de un lector del siglo XXI.


Mapa de Historia de Genji escrita por la cortesana Murasaki Shikibu

A comienzos del siglo XIV Europa comienza a salir definitivamente de las sombras, en buena parte gracias a su primacía tecnológica y a su dominio incipiente del comercio internacional, patente en otro texto fundacional de amplia repercusión (por ejemplo en Cristóbal Colón), El libro de las maravillas del veneciano Marco Polo. En él, el viajero y comerciante narra una expedición familiar de más de dos décadas hasta los confines del mundo conocido entonces, la actual China, en la que recorrió, incluso como embajador del gran emperador Kublai Kahn, Persia, Afganistán, la India y el Sudeste asiático. Y será en Italia donde la historia europea, también la literaria, alcance una de sus grandes transformaciones que afectaría a todos los órdenes de la vida, el Renacimiento. Cuenta de los grandes cambios de la sociedad darán dos grandes obras maestras de este periodo, ambas nacidas en Florencia, la Divina Comediade Dante Alighieri y el Decamerón de Giovanni Boccaccio, que en su tratamiento de la religión y del individuo sentarán las bases para todo lo que vendrá después.


La Edad Moderna fue un viaje sin retorno destinado a destruir,
en todos los órdenes, la mayoría de la herencia recibida
y a transformarla para siempre. De esta compleja época
de absolutos contrastes en todos los sentidos datan
dos de las más grandes historias jamás escritas,
cuya universalidad garantiza su pervivencia infinita
en la historia de la literatura. Poco más se puede decir
tanto del Quijote de Cervantes como del Hamlet de Shakespeare,
por lo que viajemos al otro lado del mundo, donde
a finales del siglo XVIII también se producían importantes
cambios sociales. Tras un largo periodo de estabilidad y prosperidad,
el Imperio manchú de China vivió durante el siglo XVIII
una época de deterioro muy proclive para una novela
como Sueño en el pabellón rojo, de Cao Xueqin,
cumbre de la narrativa china. Precedente de la
novela decimonónica europea,
esta novela esencialmente de amor narra
la historia de la decadencia de cuatro familias
de funcionarios manchúes siendo asimismo
un alegato humanista y feminista contra la moral
neoconfuciana que reinaba en la época. Todo ello,
vertido en una narración que oscila entre el realismo
del declive social y el romanticismo de la pasión de los protagonistas.

Viaje sin retorno
A caballo entre el anticuado y refinado XVIII y
una concepción contemporánea del mundo
nacida en el XIX se encuentra una pequeña
novela que preludió el incipiente Romanticismo,
Las penas del joven Werther, de Goethe. La historia
del joven hipersensible, que provocó numerosos suicidios
y fue un auténtico éxito de ventas, abrió una nueva brecha
en la moral de una sociedad que pocos años después iniciaría
un camino transformador para el que ya
no habría vuelta atrás. Hijo del Romanticismo
es el Nacionalismo que dominó en buena medida
el siglo XIX hasta precipitarlo en el XX. Una de
las muestras más significativas de esta reivindicación
de las raíces es el Kalevala, la epopeya nacional finlandesa.
La monumental obra de Elias Lönnrot, comparable a
muchas mitologías ancestrales, cohesionó al país y
permitió la formación de una conciencia nacional
clave para alcanzar una independencia inédita en
la historia finlandesa. También como conformadoras
de una incipiente identidad nacional aparecen
dos obras de los crecientes y prósperos Estados Unidos,
la novela Moby Dick, de Herman Melville, la historia marítima más célebre,
y el poemario Hojas de hierba, de Walt Whitman, el centro del canon
poético norteamericano que en su día fue una obra rompedora.


Mapa de la historia de Moby Dick de Herman Melville


La efervescencia del siglo arroja ya diversas vías narrativas que produjeron grandes obras maestras. En Guerra y paz, el ruso León Tolstoi se vale de una monumental cortina histórica para, además de describir los prolegómenos y antecedentes del siglo, dar por primera vez voz al pueblo, entendido este no como una entidad abstracta al estilo comunista, sino como una suma de personalidades brillantes. La industrialización y la economía son el eje de la pieza teatral Casa de muñecas, del noruego Henrik Ibsen, que narra las profundas transformaciones sociales propiciadas por el desaforado crecimiento de la ciudad de Kristiania, hoy Oslo. El entonces ya consolidado colonialismo europeo ofrece amplias lecturas en obras como El hombre que pudo reinar, de Rudyard Kipling, imposible amante a un tiempo del opresor Imperio británico y de la oprimida India, o en La línea de la sombra, de Joseph Conrad, célebre por la profunda y estremecedora El corazón de las tinieblas. Y absolutamente célebres, y de clara vocación popular, son dos maestros pioneros de sendos géneros: de la ciencia ficción y los viajes, Julio Verne, que desgranó todo un mundo interior y profético en sus Viajes extraordinarios; y de la novela policiaca o detectivesca, Arthur Conan Doyle, gran amante de la novela histórica, pero cuyo Sherlock Holmes, que llegaría a aborrecer, se convirtió en el prototipo de detective además de en un gran observador de la sociedad victoriana.

Historias para entender lo que somos
Si el siglo XIX ya es difícil de amalgamar a nivel literario,
la complejidad del siglo XX a este respecto es absoluto
reflejo de lo que fue el propio siglo, el de las grandes
revoluciones a todos los niveles, desde la destrucción
del mundo anterior con las dos guerras mundiales hasta
la globalización y la uniformización, si bien precaria,
de todo el planeta. Todavía impregnada de muchos
elementos del siglo anterior, despunta en
Suecia en 1907 El maravilloso viaje de Nils Holgersson,
de Selma Lagerlöf, una fascinante novela de aprendizaje
todavía llena de alegatos en favor de una naturaleza que
cedía inexorablemente al empuje del progreso. Plenas de
vanguardia literaria, que atenazaba implacablemente
a todas las artes europeas, deben destacarse tres
obras capitales del siglo XX, referencia obligada
para todo lo que vino después: En busca del tiempo perdido,
de Proust, La metamorfosis, de Kafka, y el Ulises, de Joyce,
aunque también podría acoger esta terna el Libro del desasosiego,
de Fernando Pessoa. Y, sin salir de Europa,
merece ser nombrada una novela fundamental
para entender lo que fue la Primera Guerra Mundial
y el fin del viejo mundo: Las aventuras del valeroso
soldado Schwejk, del checo Jaroslav Hašek.


Mapa de los avatares de El Quijote


Pero, como decíamos, el siglo XX devuelve su importancia a las literaturas extraeuropeas, ajenas a Occidente, o de lo que solemos llamar el Tercer Mundo. Algunas de las mejores obras de la literatura contemporánea en castellano vienen de Latinoamérica, como la obra en verso de Pablo Neruda, Veinte poemas de amor y una canción desesperada, o la novela Cien años de soledad, con la que Gabriel García Márquez dio origen al boom literario del subcontinente. También encuentran aquí hueco El Aleph, del sabio Borges, quizá el mejor cuentista del siglo, o los relatos recogidos en Gran Sertón: Veredas, del cosmopolita brasileño João Guimarães Rosa. También la Ladera este del "viajero del siglo", Octavio Paz, incapaz ya él, con plena consciencia y lucidez, de huir de los grandes disturbios políticos y sociales que azotaron el pasado siglo. Problemas que fueron determinantes en un continente como África, donde la descolonización narrada magistralmente por el nigeriano Wole Soyyinka en El león y la joya no fue la panacea prometida, como demuestra el viaje al corazón del horror que narra la sudafricana Nadine Gordimer en La hija de Burger.


Con esta novela publicada a finales de los años setenta,
pone fin este recorrido cartográfico por más de 3.000 años
de historia de la literatura, una experiencia excitante,
en palabras de García Martín, "no tanto por la poco más de treintena
de títulos que hemos conseguido incluir,
sino por todo aquello que hemos debido excluir".